No queda nada para Semana Santa y con ella su postre típico: la torrija

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, llega uno de sus postres más famosos y tradicionales: la torrija.

En el post de hoy del restaurante La Aguja, Las Tablas (Madrid), queremos que conozcas no solo la elaboración de este delicioso dulce, sino también su aparición y por qué se come tanto en Semana Santa. Así que te animamos a que sigas leyendo.

 

La aparición de la torrija y el por qué de su consumo en Semana Santa

La torrija, también denominada como toreja o tostada, ya empezó a adquirir fama en el siglo XV.

El fin con el que se preparaba este exquisito postre no tenía nada que ver con la celebración de la cuaresma, más bien se quería ayudar en el periodo de postparto a las mujeres.

No hay información sobre la razón de comerlo en Semana Santa. Se dice que al ser dulce calórico y que proporciona bastante energía, era una forma de saciar el hambre en los momentos de abstinencia. Por otra parte, el degustar la torrija se asocia más a aquellas épocas difíciles cuando lo único que se tenía era pan duro de varios días, ya que se necesita que fuera así el pan para su elaboración. Además, se solía acompañar con vino dulce, lo que representaba en su conjunto el cuerpo y la sangre de Cristo.

Se debe de añadir que la torrija no es solo típica de España, en otros países del mundo también degustan este dulce con sus propias versiones. Como por ejemplo, en Estados Unidos comen “french toasts”.

 

Elaboración de la torrija

  1. Para empezar tienes que disponer de pan, el cual debe ser de varios días anteriores para que la leche pueda ser absorbida. Hay pastelerías que ofrecen panes especiales de torrija.
  2. Una vez tengas el ingrediente principal, pon en un cazo leche entera, una rama de canela y 100g de azúcar. Caliéntalo antes de que se hierva. Luego, moja las rebanadas de pan y déjalas que reposen entre 5 y 10 minutos para adquieran todo el sabor de la leche.
  3. Tras pasar el tiempo aconsejado, rebózalas con huevo batido y fríelas con aceite de girasol o de oliva (como a ti te guste) muy caliente.
  4. Para terminar, puedes añadir sirope o azúcar, canela y la leche que te ha sobrado al principio para que estén más jugosas. Siempre al gusto de cada uno.

Lo ideal para poder degustar de una increíble torrija es que esté a temperatura ambiente.

En el restaurante La Aguja disponemos de nuestra propia torrija de aire, caramelo de anís de Chinchón y helado de natillas, la cual podrás degustar cuando tu quieras.

 

Esperamos que te haya gustado este post y que a su vez te hayan entrado ganas de venir a Las Tablas (Madrid) a degustar la nuestra propia.

¡Aquí te esperamos!

 

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